(El presente texto aparece por primera vez escrito por mi en el blog de Musicafeinomano, donde aún puede seguir siendo leído, pero quería tenerlo también aquí. Espero que lo disfrutéis tanto como yo disfruté al escribirlo)
Tu fuiste mi amanecer.
Tu fuiste la luz que entraba lentamente por mi ventana y que aclaraba mi despertar abriéndome una nueva etapa en mi vida. Fue lento. Poco a poco comenzaste a calentar e iluminar mi vida. ¿Calentar? Sí. Al igual que en la oscura noche de invierno hace frío, en mi corazón no había sino espacio para témpanos de hielo y tu sola presencia comenzó a derretirlos, haciendo florecer con las gotas del deshielo la primera flor que echó raíces en mi triste corazón, el amor.
De repente, mi habitación estaba inundada de luz. Todo iba demasiado rápido y no sabía exactamente que pasaba, que narices me pasaba, que eran todos esos cambios en mí.Solo sabía que tu luz me llenaba.Para mí,fuiste como la primera escritura para la historia, un cambio revolucionario.
Pero llegó el día, dejando atrás el espectáculo de la salida del sol y con ello llegó la primavera a mi, de buena mañana. Todo florecía bajo mis pies, todo aquello que pisaba si estaba agarrado a tu mano, era maravilloso...casi mágico. Descubrías en mi sensaciones que jamás pensé que tenía. Mi corazón solo latía si tu estabas a mi lado y el mundo giraba al ritmo de nuestros incesantes abrazos, quizá los mas sinceros que di hasta entonces, buscando de la manera mas ansiosa que jamás había experimentado el fusionarme contigo, pegándome a ti como si no me fuese a separar nunca.
El sol ya llenaba cada rincón de mi humilde horizonte.
Disfruté, mira si disfruté, que aquél día de sol de ensueño duró casi mas de dos años y nuestro amor traspasó fronteras...¿Recuerdas?
Pero la mañana llegaba a su fin y poco a poco el sol dejaba de aumentar su calor a la vez que disminuían nuestros besos.
Ya era por la tarde. El Sol se mantuvo ahí arriba como si de una lucha por la supervivencia se tratase lo mas alto que pudo. Aunque yo lo notaba...algo estaba cambiando y tu mirada avecinaba tormenta. Empezaba a hacer frío y notaba que nos alejábamos cada vez mas...
Y claro, todo llega a su fin, o eso me parecía decir el Sol desapareciendo por el oeste de mi corazón junto con el silencio de los pájaros que antes pregonaban la esencia de nuestra primavera.
Poco a poco, el Sol comenzó a recoger su luz a la par que mi corazón se enfriaba y se llenaba de oscuridad...y de odio hacia no se bien qué...además de nostalgia, angustia, impotencia...
Nos acabamos alejando tanto...las flores marchitaron y yo, inútilmente traté de recuperarlas una a una, pétalo a pétalo...decir tiene que fue inútil. Un campo yermo y silencioso fue la estampa que dejamos tras nosotros..a pesar de que esa misma mañana rebosaba de ilusiones y miles de flores...sabía, que sin remedio, la noche entraba para quedarse, fría como la muerte.
Dije tormenta...¿verdad? Antes de nuestras ultimas palabras, el capricho del odio quiso poner por final una traca de relámpagos y truenos que precedió al inevitable anochecer.
Llovía, llovía muchísimo y mi corazón se ahogaba. Creo que tu fuiste quien lo inundaba. Estaba atormentado, no sabía donde refugiarme, solo pensaba en que aquella misma mañana soleada cuando te conocí y entraste hasta la cocina de mi ser. Lo anhelaba. "Ojalá volviese allí" pensaba...Pero allí estaba, calado hasta los huesos por tu odio, oyendo el rugir de tus truenos. Moría de miedo, te tenía muchísimo miedo aunque también me daba vértigo que dejase de haber un nosotros.
Escampó pero ya es bien sabido que tras la calma llega otra tormenta ¿no? Y llegó. Llegó como llegan las malas noticias, llegó para quedarse, el Sol jamás saldría. Llegó la noche sin sus estrellas, solo con su oscuridad. Sentía mucho frío y te echaba de menos.
Con los pies colgados en el abismo de tu ausencia esperé el rebrotar de tus besos...
Nunca brotaron y hasta que me dí cuenta que jamás volvería a florecer nuestra primavera, la noche se me hizo eterna.
¿Pero sabéis que? Acabé por ver las estrellas, y con ellas apareció la Luna. Ya no estaba solo.
Fuiste mi luz pero no mi vida.
"Mi vida es solo mía" me repetía mientras salía un nuevo Sol dejando muy atrás mi mas que desgastada melancolía...
Tu fuiste mi amanecer.
Tu fuiste la luz que entraba lentamente por mi ventana y que aclaraba mi despertar abriéndome una nueva etapa en mi vida. Fue lento. Poco a poco comenzaste a calentar e iluminar mi vida. ¿Calentar? Sí. Al igual que en la oscura noche de invierno hace frío, en mi corazón no había sino espacio para témpanos de hielo y tu sola presencia comenzó a derretirlos, haciendo florecer con las gotas del deshielo la primera flor que echó raíces en mi triste corazón, el amor.
De repente, mi habitación estaba inundada de luz. Todo iba demasiado rápido y no sabía exactamente que pasaba, que narices me pasaba, que eran todos esos cambios en mí.Solo sabía que tu luz me llenaba.Para mí,fuiste como la primera escritura para la historia, un cambio revolucionario.
Pero llegó el día, dejando atrás el espectáculo de la salida del sol y con ello llegó la primavera a mi, de buena mañana. Todo florecía bajo mis pies, todo aquello que pisaba si estaba agarrado a tu mano, era maravilloso...casi mágico. Descubrías en mi sensaciones que jamás pensé que tenía. Mi corazón solo latía si tu estabas a mi lado y el mundo giraba al ritmo de nuestros incesantes abrazos, quizá los mas sinceros que di hasta entonces, buscando de la manera mas ansiosa que jamás había experimentado el fusionarme contigo, pegándome a ti como si no me fuese a separar nunca.
El sol ya llenaba cada rincón de mi humilde horizonte.
Disfruté, mira si disfruté, que aquél día de sol de ensueño duró casi mas de dos años y nuestro amor traspasó fronteras...¿Recuerdas?
Pero la mañana llegaba a su fin y poco a poco el sol dejaba de aumentar su calor a la vez que disminuían nuestros besos.
Ya era por la tarde. El Sol se mantuvo ahí arriba como si de una lucha por la supervivencia se tratase lo mas alto que pudo. Aunque yo lo notaba...algo estaba cambiando y tu mirada avecinaba tormenta. Empezaba a hacer frío y notaba que nos alejábamos cada vez mas...
Y claro, todo llega a su fin, o eso me parecía decir el Sol desapareciendo por el oeste de mi corazón junto con el silencio de los pájaros que antes pregonaban la esencia de nuestra primavera.
Poco a poco, el Sol comenzó a recoger su luz a la par que mi corazón se enfriaba y se llenaba de oscuridad...y de odio hacia no se bien qué...además de nostalgia, angustia, impotencia...
Nos acabamos alejando tanto...las flores marchitaron y yo, inútilmente traté de recuperarlas una a una, pétalo a pétalo...decir tiene que fue inútil. Un campo yermo y silencioso fue la estampa que dejamos tras nosotros..a pesar de que esa misma mañana rebosaba de ilusiones y miles de flores...sabía, que sin remedio, la noche entraba para quedarse, fría como la muerte.
Dije tormenta...¿verdad? Antes de nuestras ultimas palabras, el capricho del odio quiso poner por final una traca de relámpagos y truenos que precedió al inevitable anochecer.
Llovía, llovía muchísimo y mi corazón se ahogaba. Creo que tu fuiste quien lo inundaba. Estaba atormentado, no sabía donde refugiarme, solo pensaba en que aquella misma mañana soleada cuando te conocí y entraste hasta la cocina de mi ser. Lo anhelaba. "Ojalá volviese allí" pensaba...Pero allí estaba, calado hasta los huesos por tu odio, oyendo el rugir de tus truenos. Moría de miedo, te tenía muchísimo miedo aunque también me daba vértigo que dejase de haber un nosotros.
Escampó pero ya es bien sabido que tras la calma llega otra tormenta ¿no? Y llegó. Llegó como llegan las malas noticias, llegó para quedarse, el Sol jamás saldría. Llegó la noche sin sus estrellas, solo con su oscuridad. Sentía mucho frío y te echaba de menos.
Con los pies colgados en el abismo de tu ausencia esperé el rebrotar de tus besos...
Nunca brotaron y hasta que me dí cuenta que jamás volvería a florecer nuestra primavera, la noche se me hizo eterna.
¿Pero sabéis que? Acabé por ver las estrellas, y con ellas apareció la Luna. Ya no estaba solo.
Fuiste mi luz pero no mi vida.
"Mi vida es solo mía" me repetía mientras salía un nuevo Sol dejando muy atrás mi mas que desgastada melancolía...
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