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06:28 a.m. (chaos)

Si he vuelto,
no ha sido para quedarme.

Nacemos muertos.

Es
pesada carga,
es
como ver el final de la película todo el día,
toda la semana,
toda la vida,
hasta que termina.

Y eso apaga,
quita toda la gana
de nada.

De todo.

Pero hay que sonreír,
vivir,
respirar,
inhalar aire y exhalar ganas de comerse
cada mañana.

¿No es así? ¿Para luego qué?

Para que el resto del tiempo te carcoman los mismos miedos,
para que el aire que te da la vida te queme luego por dentro.

Siempre a destiempo,
a pie cambiado,
perdido.

A nada encuentro sentido
mas, ¿Lo tiene a caso?

Qué importa eso,
si siempre que tiro la moneda
sale canto
y cuando no,
sale todo lo contrario.


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Sin título

Explotar sin más,
sin nada que se pueda salvar,
sin nada que revindicar,
porque sí,
por el simple hartazgo de vivir,
por la monotonía,
por el reloj que clava cada vez más
profundas sus agujas,

y no poder más.

y mirar atrás,

y gritar.


Y no tener voz,
y la gente pasando sin mirar,
sin percatar
se.

20:18 p.m.

Los minutos caen a plomo en el reloj,
el café se enfría a cada sorbo,
el Sol se pone cada vez más pronto,
el espejo escupe esa mirada triste que no quieres ver,
los miedos se apoderan de cada rincón
de la habitación.

Pero por ahora resisto,
por ahora vivo,
sonrío.

Noches de lluvia

1:02 a.m. y está lloviendo,
el sonido del agua contra el suelo
acaricia
mis oídos.

Paz.


Pero la lluvia a estas horas me recuerda a ti,
me recuerda a lo que me contaban sobre ti,
a tus noches mirando el cielo,
a la luna,
a la lluvia,
esa que ahora yo también contemplo,
sin ti.

Me duele y
lo siento,
cada vez te siento más lejos.


Desesperación

Mi almohada huele a rostros extraños,
a reuerdos que no quiero,
huele a no saber qué hago,

Te quiero y te espanto,
te odio y te quiero a mi lado,
mentira.

Lo doy todo sin nada a cambio,
no es generosidad,
es que no quiero nada.

¿Lo entiendes?
¿ME ENTIENDES?
Seguro que no

No,
no mires a otro lado,
le hablo al del espejo,
estoy enfrente.

Me hablo y no me entiendo,
tu voz me taladra el cerebro,
de verdad que no quiero,
no quiero escucharme más,
quiero volar libre sin el lastre del recuerdo
pero sin el estoy condenado a morir de nuevo
y
con las alas agujereadas seguro
que no llego
muy lejos.


Pero no llega

Escribir con la poca sangre que queda,
con los últimos rayos del Sol tratando de calentar las aceras,
con ese suspiro que dice "ya no puedes más".

Con la ilusión  muerta y
la mirada perdida.

Tantas historias,
tantas personas,
tantas voces
pero ninguna me llena.

Quiero un tiro en el pecho que me abra en canal,
a bocajarro
y me haga sentir vivo.

PERO NO LLEGA.



Coma, punto y aparte.

No se qué escribir a mil pies de altura
como tampoco sé que hago volando sin alas,
besando sin ganas,
sonriendo forzando la mirada
fijándola en todas partes menos ahí,
aquí,
ahora.
Creo que el corazón marca el ritmo
y yo solo lo sigo
con miedo a
perder el
compás. Pensar,
actuar,
todo viene y yo solo hago que bailar
casi siempre mal,
sin poder corregir el paso que hizo pisar
mis ganas de volar
para quedarme aquí,
perdido en la inmensidad de la arena
sin ser capaz
jamás
de llegar al mar.