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Soy un defecto

Soy las ojeras del domingo por la mañana después de llegar a casa tras un sábado de fiesta,
 y que te afanas por ocultar.
También soy el pecho más pequeño que el otro que te tiene acomplejada cuando es lo normal.

Además,
soy las orejas que en cuanto puedas te vas a operar porque,
según tú,
las tienes un poco puntiagudas.

No te equivoques,
soy esa "barriga"por la cual no eres capaz de quitarte la camiseta y con la cual siempre estás de mal humor.

Ese culo que no sigue el canon,
que es demasiado plano;
pero no dices nada,
aunque te de reparo que se note.

Incluso soy esos dientes que crees que la gente evita mirar porque se  te ven cada vez que sonríes y que no están moldeados por esos mas que costosos aparatos.
Soy tu maldita costumbre de vestir como te da la gana pero que a a la gente no le gusta;
y por ello empiezas a cambiar,
renovar para ser como los demás.

Soy ese maquillaje que de noche busca confundir,
atraer a gente;
pero que,
a la mañana siguiente se difumina entre lá…
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Retales I

Todo comienzo es un final encubierto,
toda cara tiene su cruz,
toda huida hacia adelante tiene sus cabos sueltos,
todo beso acaba clavándose al final
en forma de puñal.

INSPIRA,
Suelta todo el aire

despacio.

Elige,
vivir o morir quemado
por la angustia de no saber que hubiera pasado.

Aunque al final siempre te acaban apartando,
sin avisar,
sin parpadear.

Sin un adiós,
sin nada más que un silencio
cada vez más largo,
palabras con pausas cada vez
más
espaciadas.

Duele,
demasiado,
es imposible controlarlo,

y,

como estas líneas,
escritas a plazos,
a ratos,
a lágrimas,
cosidas con el paso del tiempo,
para así poder entenderlo.

Para así poder entenderme,
mi vida pasa,
pero se arrastra,
se queda en los huecos del eco de palabras pasadas,
sonrisas mustias que un día lo fueron todo.

Lo que me llenó un día,
ahora me vacía al poner la vista atrás.

Nada tiene sentido,
ni esto que lees,
ni lo que pienso.

Da igual,
al menos ya ha dejado de llover
por un momento.










15:05 pm

Sangre en mis manos,
soy yo contra el frío y duro asfalto,
yo contra la pared de algún maldito cuarto que me demostró que yo soy mucho más frágil y blando.
Mis pensamientos, delirios, no son más que palabras pesadas llenas de vacío que son lo contrario a lo que algún día el que teclea quiso.
Pero que más da.
Todo es igual.
Tu y un muro.
Tu contra todo hasta caerte exhausto,
muerto.
Vuelta a empezar.
De poco sirve tener algo dentro,
si para el resto es un jeroglífico incomprensible,
si es más fácil encerrarte en el más oscuro silencio que coger papel y bolígrafo para entenderlo.
No quiero.
Mira al otro,
que es un "yo" con diferente rostro.






Caos; confusión, desorden.

Caos,
últimamente todo en mi es caos,
oscuro,
veloz,
sin sentido,
lluvia que empapa y no
deja ver absolutamente nada
cuando más lo necesito.

Soy silencio,
soy un número de teléfono aleatorio con una fría fotografía
en tu jodido teléfono.

El espejo me escupe cosas que ni siquiera entiendo,
miro al suelo,
todo es silencio,
soy viento que rompe contra una pared sin hacer ruido,
sin importar nada,
sin ser nada,
absolutamente nada.

Dame un minuto y te lo explico,
pero al siguiente ya me habré ido,
no importa lo mas mínimo lo que pase en este metro cuadrado en el que respiro,
suspiro,
sudor frío,
solo se pasar desapercibido.







Y volar se volvió difícil, casi imposible.

Con los pies enfangados en el barro de la culpa y las alas inutilizadas por el peso de la inseguridad, le es muy difícil volar. Qué decir de andar, cada paso cuesta mucho más que el anterior, volviéndose casi un sueño dar el siguiente.
Al final, no va a ningún lado. Camina despacio y no vuela, a pesar de ser un ángel con fecha de caducidad, 
parece como si le sobrase tiempo,
tratando con arrogancia y desprecio las oportunidades de sacudirse las alas y echar a volar,
porque seguramente ya habrá otra oportunidad, ¿Verdad? Ángel iluso. Mañana querrá volar de verdad, 
con todas sus ganas pero será ya mayor.
Sus alas se habrán olvidado de él y sus pies al intentar andar sonarán como las cadenas de un reo condenado a pena de muerte.
Ya es tarde.
Se mira al espejo,
ve arrugas donde antes sólo veía una radiante sonrisa y tristeza, 
mucha tristeza.
Rabia.
Siente en cada centímetro de su cuerpo que ha perdido el tiempo, 
sabe que jamás volará,
que está cada minuto más cerca de no hacerlo nunca jamás.
No hay vuel…

Tic-tac

Camina,
rápido,
no te pierdas,
no grites,
sigue el ritmo,
tic-tac, tic-tac, tic-tac.

No pienses,
actúa,
no esperes,
tic-tac, tic-tac, tic-tac.

No dejes de saltar o caerás,
desaparecerás,
ENLOQUECERÁS,
tic-tac,tic-tac,tic-tac...

Lo puedo oír,
a cada paso,
voy segundos por detrás,
voy lento,
estoy totalmente perdido,
jamás llegaré,
oscuridad,
desesperación,
triste decepción.

El paso del tiempo
y su reloj
me clavan las agujas
sin ninguna contemplación.










Sin escapatoria.

Nada se para,
 nada espera.

O te mueves
o te pasa por encima la vida y su rueda.

Es cierto.

Pero
me quedo siempre quieto,
inmóvil (hasta) de pensamiento,
las dificultades me atenazan e incluso antes de afrontarlas se que estoy muerto,
sin escapatoria,
sin victoria.

Una montaña sin equipo de escalada,
sin oxígeno,
sin ganas.

Lo veo venir,
 me coloco en el centro,
dejo que me arrolle,
pero no quiero,

MUERTO.

Otra oportunidad pasada,
otra frustración más a la espalda,
vuelta a empezar.

¿Miedo a fracasar?

Al fin y al cabo,
siempre es tarde para reflexionar.