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Mostrando las entradas etiquetadas como caos

Café con Desesperación.

Escribir sin tinta, hablar sin voz, estar perdido y encontrar solo el camino a la perdición, al dolor, al caos, a la sinrazón. En medio de ese silencio solo hay eco de un recuerdo que, como un espejo, devuelve una imagen antes nítida, ahora irreal, difuminada, distorsionada. Todo es lo que no parece. En la mente enferma solo se habla idioma en negativo, solo se comulga con ruedas de molino, solo hacerse daño es el destino, como agua que erosiona el duro asfalto gota a gota hasta que no puedes más, caes rendido, hasta que te agota. Y otra vez a empezar hasta que no te canses, hasta que no se ponga el Sol o te sobre la respiración. (NUNCA)

06:28 a.m. (chaos)

Si he vuelto, no ha sido para quedarme. Nacemos muertos. Es pesada carga, es como ver el final de la película todo el día, toda la semana, toda la vida, hasta que termina. Y eso apaga, quita toda la gana de nada. De todo. Pero hay que sonreír, vivir, respirar, inhalar aire y exhalar ganas de comerse cada mañana. ¿No es así? ¿Para luego qué? Para que el resto del tiempo te carcoman los mismos miedos, para que el aire que te da la vida te queme luego por dentro. Siempre a destiempo, a pie cambiado, perdido. A nada encuentro sentido mas, ¿Lo tiene a caso? Qué importa eso, si siempre que tiro la moneda sale canto y cuando no, sale todo lo contrario.

Noches de lluvia

1:02 a.m. y está lloviendo, el sonido del agua contra el suelo acaricia mis oídos. Paz. Pero la lluvia a estas horas me recuerda a ti, me recuerda a lo que me contaban sobre ti, a tus noches mirando el cielo, a la luna, a la lluvia, esa que ahora yo también contemplo, sin ti. Me duele y lo siento, cada vez te siento más lejos.                                                       

Caos; confusión, desorden.

Caos, últimamente todo en mi es caos, oscuro, veloz, sin sentido, lluvia que empapa y no deja ver absolutamente nada cuando más lo necesito. Soy silencio, soy un número de teléfono aleatorio con una fría fotografía en tu jodido teléfono. El espejo me escupe cosas que ni siquiera entiendo, miro al suelo, todo es silencio, soy viento que rompe contra una pared sin hacer ruido, sin importar nada, sin ser nada, absolutamente nada. Dame un minuto y te lo explico, pero al siguiente ya me habré ido, no importa lo mas mínimo lo que pase en este metro cuadrado en el que respiro, suspiro, sudor frío, solo se pasar desapercibido.