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06:28 a.m. (chaos)

Si he vuelto, no ha sido para quedarme. Nacemos muertos. Es pesada carga, es como ver el final de la película todo el día, toda la semana, toda la vida, hasta que termina. Y eso apaga, quita toda la gana de nada. De todo. Pero hay que sonreír, vivir, respirar, inhalar aire y exhalar ganas de comerse cada mañana. ¿No es así? ¿Para luego qué? Para que el resto del tiempo te carcoman los mismos miedos, para que el aire que te da la vida te queme luego por dentro. Siempre a destiempo, a pie cambiado, perdido. A nada encuentro sentido mas, ¿Lo tiene a caso? Qué importa eso, si siempre que tiro la moneda sale canto y cuando no, sale todo lo contrario.

05:30am (Inacabado, sin sentido)

Escribo esto a la luz de tu mirada, de tu recuerdo o los resquicios que me quedan de el, pues parece ser lo único que hace de llama que aviva mi alma, cada vez más fría, cada vez con menos ganas. Mi coraza es un circo, me engaño a mi mismo. Estoy vacío. Tantas fueron las sensaciones que me llenaron... ¿Donde quedaron? Miro tu foto y acto seguido me miro al espejo, caigo al suelo. Recuerdo amigos, recuerdo querer como nunca he querido, a corazón abierto, a gritos, a contracorriente, con todo, contigo.

Sin escapatoria.

Nada se para,  nada espera. O te mueves o te pasa por encima la vida y su rueda. Es cierto. Pero me quedo siempre quieto, inmóvil (hasta) de pensamiento, las dificultades me atenazan e incluso antes de afrontarlas se que estoy muerto, sin escapatoria, sin victoria. Una montaña sin equipo de escalada, sin oxígeno, sin ganas. Lo veo venir,  me coloco en el centro, dejo que me arrolle, pero no quiero, MUERTO. Otra oportunidad pasada, otra frustración más a la espalda, vuelta a empezar. ¿Miedo a fracasar? Al fin y al cabo, siempre es tarde para reflexionar.

Miedo a ser yo mismo

Miedo a hablar, a callar, a gritar, a llorar. Miedo a gustar,  miedo a no agradar. Miedo a tomar decisiones,  miedo a estar parado mientras el reloj no para de hacer tic-tac. Miedo a ser yo mismo mientras el resto parece tenerlo todo decidido,  controlado. ¿Soy diferente?  ¿Qué debo hacer?  ¿Qué debo no hacer? Todo son preguntas en mi interior mientras el mundo me mira con los ojos de quien quiere intimidarme. A mí, a un manojo de nervios. A un NADIE. Porque a pesar de lo que me inculcaron en casa, en la escuela, en la televisión, en la radio...no voy a llegar a ser importante ni uno entre un millón y mucho menos mientras en mí impere esta maldita indecisión, pero tampoco quiero serlo. Quiero, simplemente, ser alguien que se mire al espejo cada mañana y se sienta orgulloso de tomar decisiones, de ser quien es, de arrepentirse de sus errores porque un día decidió dar un paso adelante y poner voz a sus deseos. En mí reina e...

De quien está del revés.

Habitualmente la situación es la que sigue, persona que se encuentra frente a la adversidad logra superarla y sale más fuerte. Pues bien, ahora es al revés, persona que se encuentra solo ante ante algunas de las mejores experiencias de su vida y...ya lo de salir más fuerte, mejor ni hablar. Interesante, ¿no? Ahí estás, solo a punto de llorar mientras que ante tus ojos están sucediendo acontecimientos que llevas esperando años pero..¡sorpresa! Miras a tu alrededor y no hay nadie con quien compartirlo, ninguna mano que agarrar, nadie a quien abrazar o con quien saltar. Realmente no sabes que hacer, porque al mirar la gente que te rodea, ves grupos de personas llenas de júbilo, disfrutando del momento...pero tu, tu estás solo viviendo lo mismo y aún queriendo disfrutar no paras de plantearte que es lo que has hecho mal para ser un alma que se desgarra en silencio en medio de tanta felicidad.                         ...

La vida es un círculo

Bueno, seamos sinceros, la vida no es un círculo, más bien lo es el paso del tiempo, el cual describe una esfera casi perfecta. Una esfera que casi ni percibimos como nuestra, pero en la que estamos en la línea que describe el círculo, girando y girando, sin parar. Lo peor es que pensamos que vamos avanzando paso a paso, día a día y de repente...estamos en el mismo punto que hace no mucho, frustrados y sin saber por qué. De repente comienzas la carrera universitaria como algo único, entre focos y aplausos además del ánimo de todo el que te rodea. Todo va a cambiar, para mejor, claro.  PUES NO.  Aquí estoy casi cuatro años después de aquel gran comienzo a punto de echar el telón y sinceramente, si miro hacia atrás...si, estoy algo más mayor, he aprendido lo fundamental para desenvolverme el día de mañana en mi futuro trabajo pero..nada más. Acabo como empecé, con las mismas inseguridades, la misma sensación de soledad que parece estar echándome una carrera de fondo y que a...

Sin acabar.

Es cierto,  nunca acabo nada, siempre dejo todo a medias. Escribo algo y ahí se queda, esperando. Pienso algo pero siempre  me lo callo. ¿Miedo? ¿Vergüenza? No lo se,  pero mejor no contarlo.