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15:05 pm

Sangre en mis manos, soy yo contra el frío y duro asfalto, yo contra la pared de algún maldito cuarto que me demostró que yo soy mucho más frágil y blando. Mis pensamientos, delirios, no son más que palabras pesadas llenas de vacío que son lo contrario a lo que algún día el que teclea quiso. Pero que más da. Todo es igual. Tu y un muro. Tu contra todo hasta caerte exhausto, muerto. Vuelta a empezar. De poco sirve tener algo dentro, si para el resto es un jeroglífico incomprensible, si es más fácil encerrarte en el más oscuro silencio que coger papel y bolígrafo para entenderlo. No quiero. Mira al otro, que es un "yo" con diferente rostro.

Caos; confusión, desorden.

Caos, últimamente todo en mi es caos, oscuro, veloz, sin sentido, lluvia que empapa y no deja ver absolutamente nada cuando más lo necesito. Soy silencio, soy un número de teléfono aleatorio con una fría fotografía en tu jodido teléfono. El espejo me escupe cosas que ni siquiera entiendo, miro al suelo, todo es silencio, soy viento que rompe contra una pared sin hacer ruido, sin importar nada, sin ser nada, absolutamente nada. Dame un minuto y te lo explico, pero al siguiente ya me habré ido, no importa lo mas mínimo lo que pase en este metro cuadrado en el que respiro, suspiro, sudor frío, solo se pasar desapercibido.

Y volar se volvió difícil, casi imposible.

Con los pies enfangados en el barro de la culpa y las alas inutilizadas por el peso de la inseguridad, le es muy difícil volar. Qué decir de andar, cada paso cuesta mucho más que el anterior, volviéndose casi un sueño dar el siguiente. Al final, no va a ningún lado. Camina despacio y no vuela, a pesar de ser un ángel con fecha de caducidad,  parece como si le sobrase tiempo, tratando con arrogancia y desprecio las oportunidades de sacudirse las alas y echar a volar, porque seguramente ya habrá otra oportunidad, ¿Verdad? Ángel iluso. Mañana querrá volar de verdad,  con todas sus ganas pero será ya mayor. Sus alas se habrán olvidado de él y sus pies al intentar andar sonarán como las cadenas de un reo condenado a pena de muerte. Ya es tarde. Se mira al espejo, ve arrugas donde antes sólo veía una radiante sonrisa y tristeza,  mucha tristeza. Rabia. Siente en cada centímetro de su cuerpo que ha perdido el tiempo,  sabe que jamás volará, que está cad...

Tic-tac

Camina, rápido, no te pierdas, no grites, sigue el ritmo, tic-tac, tic-tac, tic-tac. No pienses, actúa, no esperes, tic-tac, tic-tac, tic-tac. No dejes de saltar o caerás, desaparecerás, ENLOQUECERÁS, tic-tac,tic-tac,tic-tac... Lo puedo oír, a cada paso, voy segundos por detrás, voy lento, estoy totalmente perdido, jamás llegaré, oscuridad, desesperación, triste decepción. El paso del tiempo y  su reloj me clavan las agujas sin ninguna contemplación.

Sin escapatoria.

Nada se para,  nada espera. O te mueves o te pasa por encima la vida y su rueda. Es cierto. Pero me quedo siempre quieto, inmóvil (hasta) de pensamiento, las dificultades me atenazan e incluso antes de afrontarlas se que estoy muerto, sin escapatoria, sin victoria. Una montaña sin equipo de escalada, sin oxígeno, sin ganas. Lo veo venir,  me coloco en el centro, dejo que me arrolle, pero no quiero, MUERTO. Otra oportunidad pasada, otra frustración más a la espalda, vuelta a empezar. ¿Miedo a fracasar? Al fin y al cabo, siempre es tarde para reflexionar.

A quién me cambió, por hacerme querer que nada vuelva a cambiar.

A las letras, a veces les gusta jugar e invaden mi mente cuando menos lo espero, a veces justo cuando dejo el folio en blanco para que piense por si mismo y otras, como ha sido esta vez, a punto de cerrar los ojos diciendo adiós al mundo hasta otro día. Las palabras al igual que los mejores momentos, se fueron para no volver, pero haré por recuperarlas, haré que algo me erice la piel otra vez,  mientras este café solo con hielo intenta hacer su trabajo en este maldito y desolador verano Conversaciones que vuelven a la retina a un ritmo desenfrenado, mientras pienso en que mañana todo cambiará, no habrá  vuelta atrás. Nuestras risas, sonrisas y consejos,  de los que ya solo puedo  mantener  su eco en el recuerdo. Retener  en aquella biblioteca a todas y cada una las horas que pasé entre libros,  entre amigos, que aún siendo rutinario,  ahora me desgarra por dentro el no haberlo valorado, ya se esfumó. Al igual que co...

Miedo a ser yo mismo

Miedo a hablar, a callar, a gritar, a llorar. Miedo a gustar,  miedo a no agradar. Miedo a tomar decisiones,  miedo a estar parado mientras el reloj no para de hacer tic-tac. Miedo a ser yo mismo mientras el resto parece tenerlo todo decidido,  controlado. ¿Soy diferente?  ¿Qué debo hacer?  ¿Qué debo no hacer? Todo son preguntas en mi interior mientras el mundo me mira con los ojos de quien quiere intimidarme. A mí, a un manojo de nervios. A un NADIE. Porque a pesar de lo que me inculcaron en casa, en la escuela, en la televisión, en la radio...no voy a llegar a ser importante ni uno entre un millón y mucho menos mientras en mí impere esta maldita indecisión, pero tampoco quiero serlo. Quiero, simplemente, ser alguien que se mire al espejo cada mañana y se sienta orgulloso de tomar decisiones, de ser quien es, de arrepentirse de sus errores porque un día decidió dar un paso adelante y poner voz a sus deseos. En mí reina e...